jueves, 21 de febrero de 2013

BALAIO

En la danza del Balaio, las mujeres llevan faldas de colores, amplias y con bordados, los cabellos trenzados y muchas joyas. 

Los hombres, cinturón de cuero adornado con metales, machete a la cintura y pantalones bombachos ajustados con botones, botas con espuelas, camisa con mangas largas y pañuelo al cuello. 


Se baila en una coreografía de dos circulos concéntricos en los que las mujeres ocupan el de dentro y los hombres el de fuera. 
Los pasos son zapateados y las espuelas marcan el ritmo con su tintineo.
También llamado de bambaquerê, el balaio dicen algunos estudiosos que vino de las Azores.
Otros dicen que es africano, pues también es conocida en regiones del Nordeste hasta Mato Grosso. 

El nombre de la danza proviene de la forma que adquieren las sayas de las damas en determinado momento de la danza cuando, después de girar en torno suyo, rapidamente, se agachan, 
el aire acumulado hace que cojan volumen y tomen forma redonda semejando un cesto.

Estos datos, configuran el sentido de la letra de la canción en la que el enamorado dice que le gustaría ser como el cesto que pende de la cintura de su amada, aunque también balaio se aplica al movimiento de la cintura al bailar. 
Por tanto, cuando en la canción se dice balaio, meu ben está diciendo: muévete, mi amor, balancéate como un balaio
La letra de la canción hace uso de las dos acepciones del término: es decir: cesto y balanceo. 

Si profundizamos algo más en el diccionario portugués-español, aparece una tercera acepción: balaio = cantina y una última bastante curiosa: balaio = culo. 

Ni que decir tiene que esta última acepción, posiblemente, hará referencia a la parte del cuerpo responsable del susodicho balanceo.

Adjuntamos la letra de BALAIO y su traducción.

Balaio meu bem balaio sinhà balaio do coraçao
sea moça nao tem balaio sinhà a costura baiao châo.

Eu quizera ser balaio,
balaio quizera ser,
para anda depindurado
na cintura de voce.

Balaio meu bem balaio sinhà balaio do coraçao
sea moça nao tem balaio sinhà a costura baiao châo.

Vocè diz que näo mi ama
Mais iso näo è verdade
Quem näo ama nunca sente

As esporas da saudade



Muevase mi amor, muévase, señora, movimiento de mi corazón
Si la moza no tiene movimiento, las costuras arrastrarán por el suelo

Yo quisiera ser un cesto
Un cesto quisiera ser
Para ir colgado
De la cintura de usted

Usted dice que no me ama
Pero eso no es verdad.
Quien no ama nunca siente
Las espinas de la soledad. 


EL AUTOR




Heitor Villa-Lobos (Río de Janeiro, 5 de marzo de 1887 — Río de Janeiro, 17 de noviembre de 1959) fue un notable compositor brasileño.
Recibió cierta instrucción musical de su padre, quien fue un gran lector, notable músico aficionado y bibliotecario. Ya antes de 1899, año de la muerte de su padre, Villa-Lobos había empezado a dedicarse a la música como profesional. Actuó como músico de café tocando el violonchelo, si bien fue también intérprete ocasional de guitarra, clarinete y piano.
En 1905 Villa-Lobos hizo el primero de sus viajes a los estados nororientales de Brasil, recabando información sobre la música folclórica de esos territorios. El propio Villa-Lobos creó un cierto halo de misterio alrededor de estos viajes. Para algunos, su narración de aventuras con tribus caníbales del noreste no es digna de confianza. A continuación, estudió en el Instituto Nacional de Música en Río de Janeiro, si bien su estilo compositivo nunca se encasilló en ninguna norma académica. Su música siguió siempre siendo personal e idiosincrática. Como Villa-Lobos dijo muchos años más tarde: «Mi música es natural, como una cascada». También dijo: «Un pie en la academia y usted cambia para peor».
Después de otros viajes etno-musicales al interior de la cuenca del Amazonas en 1912, Villa-Lobos retornó a Río de Janeiro. Allí, el 13 de noviembre de 1915 —a los 28 años de edad—, presentó un concierto de su nueva música. En 1923, debido a sus méritos ganó una beca del gobierno para estudiar en París. A su retorno en 1930, Villa-Lobos fue nombrado director de la educación musical en Río de Janeiro.
En 1940 Villa-Lobos descubre en Montevideo (República Orientál de Uruguay), a un joven Guitarrista: Abel Carlevaro, que le llama la atención por su alto nivel musical, lo invita a Río de Janeiro para darle a conocer sus obras para guitarra, le da lecciones sobre su música durante varios meses, presencia el estreno por parte de Carlevaro de algunas de sus obras, le regala manuscritos de varios de sus Estudios y Preludios y comparte con él sus ideas compositivas y sus descubrimientos de la música del Brasil profundo.
Así comenzó Villa-Lobos una segunda carrera como pedagogo de la música de su país. Diseñó un sistema completo de instrucción musical para generaciones de brasileños, basado en la rica cultura musical de Brasil y arraigado en un profundo y siempre explícito patriotismo. Compuso música coral para enormes coros escolares de niños, a menudo sobre adaptaciones de material folclórico. Su herencia en el Brasil de hoy, uniforme entre las nuevas generaciones, es planteada con la escuela de samba como una fuerte sensación de orgullo y amor entrelazadas con sentimientos similares para su país. Resulta sorprendente si se considera que estamos hablando de un compositor clásico fallecido hace más de cuarenta años.
Una de sus cantantes favoritas fue la soprano brasileña Bidu Sayão, con quien tuvo una relación artística de treinta y ocho años. En 1944, Villa-Lobos hizo un viaje a los Estados Unidos donde fue apreciado como director y como crítico. Algunas orquestas americanas le encargaron nuevos trabajos importantes, e incluso escribió en 1959 la música de una película de Hollywood titulada Green Mansions, dirigida por el famoso actor Mel Ferrer y protagonizada por el mismo Ferrer y Audrey Hepburn. Los años cuarenta fueron un período de triunfo en la escena internacional. Como compositor y director de su propia música, Villa-Lobos fue agasajado en importantes ciudades como Los Ángeles, Nueva York y París. A pesar de sus viajes por el mundo, su hogar siempre estuvo en Río de Janeiro, donde murió en 1959.
Heitor Villa-Lobos fue sepultado en el cementerio São João Batista (en Río de Janeiro).

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